domingo, 3 de marzo de 2013

Aperitivo

Domingo. Sol. Madrid.
Qué tres palabras tan impresionantes en una misma frase.

Mi familia paterna es muy numerosa. Somos casi cuarenta personas entre abuela, tíos, tías, sobrinos, primos y primas. Nos llevamos increíblemente genial. Los adoro a todos, pero en especial a mi prima J y mi primo C. Antes que primos somos amigos y eso es algo que no todo el mundo tiene la suerte de tenerlo. Yo soy muy afortunada.

Bien, pues hoy, después de dos meses sin verlos (es el tiempo que llevo sin venir a Madrid) les he podido dar un buen achuchón.

Y es que no os he contado mi rutina-tradición dominguera.
Como somos tantos en la familia y cada uno tiene su vida hecha, no tenemos otra forma de coincidir y vernos unas horas a la semana que en un bar tomando un aperitivo y unas cañas antes de comer, porque, os aviso, en una reunión familiar, por lo menos en mi familia, no puede faltar una buena cerveza fresquita, mucho mejor si es Mahou. Raro es el domingo que coincidimos toda la familia en el bar. Un domingo vamos unos y otro domingo van otros, pero siempre nos juntamos mínimo 10-15 personas.
Es el momento de contar qué tal nos ha ido la semana, de organizar cumpleaños, quedadas o simplemente pasar un buen rato con los que sin yo elegirlo se han convertido en personas imprescindibles para mí.

He llegado al bar con mis padres y mi hermano conduciendo yo el coche (bajo las órdenes-consejos de mi padre pues me acabo de sacar el carnet de conducir) y ahí estaba mi primo C esperándome. Pero no estaba J, primer problema del día. Llevaba dos meses sin verla y no podía volver a Zaragoza sin achucharla. ¿Solución? Hemos quedado C y yo con J y nos hemos ido a comer a Sol. Buen plan ¿no? Y de paso he conocido a un par de compañeros de clase de mi prima J. Granaínos, muy salaos ellos. Risas, sonrisas, alegría... son cosas que pasan cuando estamos los tres juntos.

No sé si existen las palabras exactas para describirlos. Son como una extensión de mi cuerpo. Son ese tipo de personas con las que no necesitas hablar mucho o nada. Para qué malgastar saliva cuando con una mirada nos entendemos. Son los que en muchos momentos me hacen tener los pies en el suelo y seguir adelante. Son los que me permiten ser yo. Los adoro.

Hoy ha sido el domingo en el que hemos organizado el cumple de mi abuela. El martes cumple 80 añazos!! La celebración será el sábado en el chalet de mi primo C. Desgraciadamente yo no podré disfrutar de esta reunión familiar porque estaré en Zaragoza. Allí es donde vive mi familia materna. No es tan abundante como la familia de Madrid, pero también somos muchos. Entre abuelos, tíos, primos, etc. somos 23.
En Zaragoza estoy viviendo en casa de mis abuelos. Me cuidan y me miman mucho, pero somos un poco incompatibles en cuanto a personalidad se refiere. Los adoro, pero chocamos mucho. Como ellos dicen: tienen pensamientos de otra época. En alguna ocasión discutimos, es inevitable en una convivencia. Pero los quiero, y mucho.

No hay comentarios: